Sinopsis: Es el año 824 cuando tres curiosos personajes: el ermitaño Paio, el
obispo Teodomiro y su ayudante Martín de Bilibio “hallan” una tumba
cuyos restos, aseguran, pertenecen a Santiago Apóstol. Crean así, en el
bosque Libredón, cerca del finis terrae o fin del mundo, el Iocus Sancti
Jacobi para mayor Gloria de Dios. Dos siglos después, una joven noble,
Mabilia, que por una traición a su padre se ve obligada a meterse en un
mundo de hombres, descubre de la mano de un cantero una marca en una
piedra que conduce hasta La Inventio, un pergamino escrito por el monje
Martín de Bilibio en el que se cuenta el “milagroso” hallazgo. Mabilia
decidirá acompañar a Arno, el cantero, en busca de la verdad. En su
peregrinaje conocerá la bondad que produce esa ruta, la construcción de
ciudades, monasterios, caminos y puentes, así como el lado más oscuro de
los canteros y su extraña labor de “arrancarle el alma a las piedras”,
con el fin de evitar el olvido.
Opinión personal: Me ha
gustado mucho que la protagonista de esta historia fuera una mujer,
porque en la Edad Media el papel de ellas en la sociedad consistía en
obedecer y poco podían hacer por manejar su vida. Sin embargo, Mabilia,
impulsada y ayudada por las personas que encuentra, lucha por recuperar
una posición que ha perdido por culpa del machismo imperante en esa
época.
El relato se hace interesante y es fácil leerlo en poco tiempo. A mí personalmente me interesa mucho la época, es fascinante estudiar la dureza de la vida tanto para pobres como para ricos, y cómo conseguían sobrevivir y algunos, incluso, ser felices.
También me atrae el Camino de Santiago, una senda de aventuras que emprendían en unas condiciones durísimas y que se popularizó enormemente, de forma sorprendente dadas las dificultades de comunicación que existían entonces.
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