ESPIDO FREIRE:
Espido Freire nació en Bilbao en 1974. En 1998 apareció su primera novela, Irlanda, que fue galardonada por los libreros franceses como libro revelación extranjero, y al año siguiente obtuvo el Premio Planeta con Melocotones helados. Con Soria Moria (Algaida) obtuvo el XXXIX Premio Ateneo de Sevilla. Además de la novela, cultiva también con éxito el ensayo, el relato y la poesía, y en 2001 publicó su primer libro juvenil, La última batalla de Vincavec el bandido.
EL CHICO DE LA FLECHAMarco es un chico como cualquier otro que podríamos encontrar hoy en día: inteligente, sensible, con muchas cualidades y también muchos miedos. Con doce años, se encuentra en esa edad en la que la vida cambia para siempre; en la que deja atrás al niño sin responsabilidades y comienza a dar pasos en el camino de los adultos. Su historia y sus preocupaciones podrían ser las de cualquier otro adolescente, y sus errores, muy parecidos.
La única diferencia es que Marco vive en el siglo i d. C. en Emerita Augusta, la actual Mérida, una ciudad de la Hispania romana donde conviven ciudadanos libres con esclavos, donde las mujeres se encuentran tuteladas por sus familiares, y donde la sociedad, aunque sofisticada, disfruta de entretenimientos violentos.
Marco, junto con su amigo Aselo, se equivocará, aprenderá a pedir ayuda y, en definitiva, hará lo que cualquier otro chico de su edad: crecer.
OPINIÓN PERSONAL:
Me llamó la atención este libro por lo original de situar la acción en la ciudad romana que actualmente es Mérida, porque, al pertenecer a mi Comunidad, me resulta cercana. Quería leer el libro con la sensación de "conocer " el enclave en el que se desarrolla. Había leído que es una novela juvenil, pero estoy acostumbrada a leer los libros de mis hijos, para poder compartir las historias con ellos.
Pero este libro me ha decepcionado bastante. Me parece la trama tan poco creíble, que ni siquiera para un niño o un adolescente creo que resulte apropiada. A pesar de eso, debo decir que se lee casi de un tirón, y que te sitúa hábilmente en una ciudad de provincias del Imperio romano, que por la escasez de textos de éxito, parece que no existieran. A mí me ha hecho reflexionar sobre las relaciones familiares entre los romanos, que incluían en la familia no solo los allegados de sangre, sino a todos los esclavos y libertos que trabajaban en la domus, y que resultan extrañas para nuestra mentalidad actual.
Este libro lo he leído en papel, publicado por la Editorial Anaya.

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